Pocas cosas cortan más el antojo que abrir una app y encontrarte de entrada con un formulario. Correo, contraseña, teléfono, confirmar código. Y todo eso solo para ver un menú. En Deevery puedes mirar sin cuenta: videos, restaurantes y menús están abiertos desde el primer momento. La cuenta aparece recién cuando quieres hacer algo que la necesita.
Aquí te explicamos qué puedes hacer sin registrarte, cuándo sí se pide la cuenta y por qué funciona así.
Qué puedes hacer sin cuenta
Sin crear una cuenta puedes recorrer prácticamente todo lo que te ayuda a decidir:
- Ver los videos de los platos. Cada plato puede tener hasta dos videos cortos para que veas el plato real antes de pedir.
- Explorar restaurantes. Ver qué locales hay y qué ofrece cada uno.
- Revisar los menús completos. Los platos que ofrece cada local, con su descripción, para que compares con calma.
- Buscar por antojo. La búsqueda es precisa: si escribes «smash», te salen smash burgers, no cien locales con la palabra hamburguesa en algún lado del menú.
En otras palabras, todo lo que sirve para curiosear y para antojarte está disponible sin pedirte nada a cambio.
Cuándo sí te pedimos crear la cuenta
La cuenta se pide en el momento en que haces algo que necesita saber quién eres:
- Al pedir. Para hacer un pedido necesitamos saber a quién y a dónde va. Ahí se crea tu cuenta.
- Al dar like. Un like queda asociado a ti, así que requiere cuenta.
- Al comentar. Los comentarios llevan tu nombre, por eso también se piden con cuenta.
- Al seguir a un restaurante. Seguir un local es algo tuyo que se guarda, y para eso hace falta la cuenta.
Por qué mirar sin cuenta tiene sentido
Pedir datos antes de mostrar nada tiene un costo: mucha gente se va antes de ver un solo plato. Y no tiene por qué ser así. Si alguien todavía no sabe si le interesa, lo justo es dejarlo mirar con calma.
También es más honesto. Primero ves lo que hay: los platos en video, los restaurantes y los menús. Si te convence, creas la cuenta para pedir. Si no, te fuiste sin haber dejado tu correo en ninguna parte. Nadie te va a escribir por algo que solo miraste.
Y es más rápido. El video es para el antojo; el pedido, después, es rápido. Puedes pasar un rato viendo platos y, cuando te decides, la cuenta se crea en ese mismo momento, como parte del pedido. Si quieres saber por qué los videos ayudan tanto a decidir, mira por qué ver el plato en video antes de pedir.
Lo que ganas al tener cuenta
Mirar sin cuenta está bien para curiosear. Pero una vez que la creas, hay cosas que hacen más cómodo cada pedido:
- Guardar tus direcciones. Casa, oficina o donde pidas seguido, sin escribirlas cada vez. Te dejamos una guía sobre cómo dejar una buena dirección de entrega.
- Seguir tu pedido en tiempo real hasta tu puerta.
- Calificar el pedido, tanto la comida como al repartidor, para que tu opinión cuente. Esa opinión ayuda a que el servicio mejore.
- Seguir a tus restaurantes favoritos, dar like y comentar.
Un consejo para tu primera vez
Si es tu primera vez, aprovecha la libertad de mirar sin cuenta. Recorre varios locales, mira los videos de los platos que te llaman la atención y arma mentalmente tu pedido. Cuando lo tengas claro, recién ahí crea la cuenta y confirma. Si estás con alguien, también pueden mirar juntos desde un mismo celular sin que nadie tenga que registrarse primero. Es una buena forma de ponerse de acuerdo antes de pedir, sobre todo si son varios y cada uno tiene un antojo distinto. Para esos casos, revisa cómo pedir para un grupo sin caos.
Al momento de confirmar, revisa dos cosas: que la dirección esté completa y el costo de envío, que en Deevery ves antes de confirmar. Así tu primer pedido sale bien desde el inicio.
Deevery arranca en Samborondón. Muy pronto vas a poder abrirla, mirar los platos en video sin registrarte y crear tu cuenta solo cuando te decidas a pedir.
Deevery arranca en Samborondón. El plato real, en video, antes de pedir.
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